Danza de dragones, de George R. R. Martin

Aunque la última publicación fue el miércoles, para retomar las buenas costumbres la siguiente reseña mejor que vea la cara el domingo. ¿Y qué os traigo esta vez? Un libro que, probablemente, sea conocido por una gran parte del público lector. Porque hoy, además, vuelve la cuarta temporada de Juego de tronos, cuyo trailler me animó a leerme de una vez el último libro de George R. R. Martin y evitar el riesgo de comerme esos spoilers con los que me crucé en la tercera temporada (Sí, Theon, te estoy mirando a ti).

Releyendo la reseña y tal, me doy cuenta de que, a pesar de la dificultad añadida al ser el quinto libro de una saga, he conseguido no soltar grandes spoiler -tampoco medianos -. Y sin más dilación, os dejo con él:

Danza_de_Dragones

Título: Danza de dragones

Autor: George R. R. Martin

Editorial: Gigamesh Ficción

Traductor:
Cristina Macía

Precio: 35’95 €

Páginas: Tomo I: 608 Tomo II: 608

Sipnopsis:
Daenerys Targaryen intenta mitigar el rastro de sangre y fuego que dejó en las Ciudades Libres y se empeña en erradicar la esclavidtud en Meereen. Mientras, un enano parricida, un príncipe de incógnito, un capitán implacable y un enigmático caballero acuden a la llamada de los dragones desde el otro lado del mar Angosto, ajenos al peligro que se cierne sobre el Norte, y que solo las menguadas huestes de uno de los reyes en discordia y la Guardia de la Noche se aprestan a afrontar.

George R. R. Martin sigue añadiendo sutiles e intricadas tramas a su impresionante retablo de intrigas y pasiones, y sumando admiradores incondicionales. Rebasa las barreras de los géneros como si nunca hubieran existinto: Danza de dragones marca su consagración definitiva entre los más grandes creadores de la historia de la literatura, más allá de cualquier distinción de etiquetas.


Opinión personal

He leído muchas cosas acerca de Danza, y por lo que he ido viendo a la mayoría de la gente no le ha gustado mucho. A mí lo cierto es que me ha entretenido y ha estado a la altura de lo que esperaba de él. Dicen por ahí que es tan flojo como Festín, y éste el peor de todos. Sinceramente, me leí Juego de tronos y Choque de Reyes en su momento porque estaba en una época que me leía todo, sin filtro, y al no tener filtro podían pasar una novela buena con otra mala sin enterarme. Ahora que sólo pasan ciertas novelas, me da la sensación que para enfrentarse a Canción de hielo y fuego hay que tener cierta madurez lectora (no hablo de la edad, sino de cómo nos enfrentamos a distintos tipos de libros, textos e historias).

Cuando hablan de que Martin traspasa géneros probablemente se refieran a que, por muchos dragones, cambiapieles o cuervos que haya, es una saga muy realista. Y el realismo, en obras épicas, no es algo que generalmente uno se adapte de manera fácil. La realidad es amarga, así que un libro nos dé un escenario tan desolador como la propia vida necesita de gente capaz de quedarse con eso.

Festín y Danza no me parecen malos, me parecen amargos. Después de la épica Tormenta de Espadas –que es mi favorito, y el que realmente consiguió que me enganchara –, encontramos que Poniente se cae a cachos y que a Daenerys más que una niña, es una adolescente, y aún le queda mucho por aprender. Personalmente, Danza me parece un libro de supervivencia, en el que los personajes tienen que aprender a tomar decisiones rápidas, que tanto pueden ser certeras como acarrearles grandes desgracias. Ya en Festín se empezaba a notar ese ambiente decrépito y despiadado de la posguerra, y ahora que nos presentan otra más inminente, que podría habernos parecido lejana y sencilla un par de libros atrás, hasta con tintes bohemios, nos encontramos con lo peorcito de cada región, y ya no es todo tan épico, tan bonito. A veces creo hay muchos lectores como Sansa, que esperan grandes caballeros, y damas, y dragones y ya. Y a cambio Martin nos va enseñando lo peor de cada caso, lo peor de aquellos que creíamos que nunca iban a decepcionarnos. Otras veces, tengo la sensación de que en lugar de Sansa somos Hagrid y nos creemos que los dragones son mascotas, como caballos un poquito grandes, con un poco de mal humor y, ups, fuego por la boca.

Dicen por ahí, también, que Martin está yendo a la deriva. Lo dudo mucho. Creo que sabe hacia donde va perfectamente, pero al paso que avanza le acometen las historias de muchos más personajes, y una vez que los conoces no se pueden dejar de lado. Mantener el equilibrio entre todos los personajes, que cada uno actúe libremente, pero que a la vez el autor pueda seguir su hilo en la historia me parece brillante. No es que la historia no avance o sea lenta, es que está echando todos los ingredientes para lo que se avecina. Puedes pensar que hay capítulos para rellenar o perder el tiempo, o puedes empezar a temblar por lo que se nos viene encima.

Y es que tras las sorpresas, los giros y las traiciones de Danza de dragones, que el siguiente libro que venga se llame Vientos de invierno… No puede traer nada bueno.

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2 thoughts on “Danza de dragones, de George R. R. Martin

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