El tiempo entre costuras, de María Dueñas

>Seguimos en buena racha, con un libro que hace unos meses debutó en la pequeña pantalla. Me había hablado de él mi tía que se lo estaba leyendo, pero me lo recomendó como un libro de carretera (yo llamo de carretera a las tramas donde la vida de los protagonistas consiste en viajar de un sitio a otro), por lo que no me llamó especialmente. Después, me ví un par de capítulos salteados de la serie y me agradó bastante, así que decidí aparcada la televisión y darle una oportunidad al libre. ¿Queréis saber cuál ha sido mi conclusión?
entre costuras
Título: El tiempo entre costuras
Autor: María Dueñas
Editorial: Temas de hoy
Precio: 13’77€ (amazon)
Páginas: 638

Sipnopsis:

La joven modista Sira Quiroga abandona Madrid en los meses previos al alzamiento, arrastrada por el amor desbocado hacia un hombre a quien apenas conoce. Juntos se instalan en Tánger, una ciudad mundana, exótica y vibrante donde todo lo impensable puede hacerse realidad. Incluso, la traicción y el abandono.

Sola y acuciada por deudas ajenas, Sira se traslada a Tetuán, la capital del Protectorado español en Marruecos. Con argucias inconfesables y ayudada por amistades de reputación dudosa, forja una nueva identidad y logra poner en marcha un selecto atelier en el que atiende a clientas de orígenes remotos y presentes insospechados.

A partir de entonces, con la contienda española recién terminada y la europea a punto de comenzar, el destino de la protagonista queda ligado a un puñado de personajes históricos entre los que destacan Juan Luis Beigbeder –el enigmático y escasamente conocido ministro de Asuntos Exteriores del primer franquismo –, su amante, la excéntrica Rosalinda Fox, y el agregado naval Alan Hillgarth, jefe de la inteligencia británica en España durante la segunda guerra mundial. Entre todos ellos la empujarán hacia un arriesgado compromiso en el que las telas, las puntadas y los patrones de su oficio se convertirán en la fachada visible de algo mucho más turbio y peligroso.


Opinión personal


Se supone que la sipnopsis de un libro te cuenta un poco de qué va, pero en este caso, es un resumen, directamente. Y también se supone que cuando leer un libro de ficción en el que se su protagonista no es un personaje histórico, estás ante lo que Unamuno llamaba la intrahistoria. Sin embargo, El tiempo entre costuras es, para mí, un libro más histórico que intrahistórico. No porque yo pueda aseguraros cuán fiel es a la verdad o no, sino porque se pasa páginas enteras dándome datos que parecen más relevantes para alguien que quiere saber la Historia de la época que para la trama del libro.

A lo mejor es que yo estoy acostumbrada a otro tipo de novelas, más llenas de altibajos, de ahora pasado ahora presente, ahora te suelto un spoiler porque soy la Muerte y sé quién la va a palmar. Puede que también me haya acostumbrado demasiado a los diferentes puntos de vista –la culpa Canción de hielo y fuego –, pero al final El tiempo entre costuras me ha resultado simplón, lineal, aburrido.

Demasiadas páginas y demasiada información sobre personajes secundarios para que sólo pueda salvar dos momentos interesantes en la vida de la protagonista.

Normalmente, cuando leo sobre la Guerra Civil española o la Segunda Guerra Mundial me quedo con el corazón hecho trizas o un poco off, pero aquí no me ha pasado esto en absoluto. Mi único pensamiento cuando conseguí terminar la primera parte del libro, fue el de acábatelo ya. Así que con paciencia, uno de esos días en que no me apetecía ponerme a estudiar pero tampoco quería abrir el ordenador y ver otro dorama entero, abrí el libro y me obligué a terminarlo. Quizás por eso, por haberme obligado a ello, me ha parecido un suplicio.

Reconozco que con la primera persona hay que tener cuidado, porque a poco que el protagonista haga algo ya te salen un par de páginas de reflexiones, e incluso la acción puede parecer lenta. Pero, independientemente de esto, creo que lo más importante con la primera persona es la empatía. Si el lector no conecta desde el principio con el narrador-personaje, la historia se le va a hacer muy cuesta arriba. Y es lo que me ha pasado con este libro. Aunque la Sira del primer y único capítulo que he visto en la Televisión –porque cuando lo hice, me decidí a abrir el libro –me llamó la atención y me gustó, la del libro no consiguió conectar conmigo en nada.

No digo que sea frívola o egoísta, sino que ni fú ni fa. Se pasa el día haciendo caso a los demás, y para el único momento en que quiere demostrar que es independiente entonces va y me resulta arrogante e, incluso, algo prepotente. No he sabido conectar con ella, vamos. Pero que conste que lo he intentado.

En resumen, es cuestión de cada uno. El libro está bien escrito, aunque cada dos por tres hablan del bando franquista como el nacional, cuando en realidad los únicos nacionales eran los republicanos. (Creo que el hecho de que la prota no tenga ideales ni nada es lo que me aleja tanto de ella, porque en carácter soy justo lo contrario). Y si lo que queréis son datos de personajes, tenéis para rato.

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2 thoughts on “El tiempo entre costuras, de María Dueñas

  1. Desde el punto de vista de la época, creo que es correcto llamarlos como bando nacional (si estabas en una zona muy poco republicana, como puede ser la zona central, pocos eran los que se atrevían a nombrarlos de otra forma), es así como se llamaban ellos y como la mayoría de la población los conocía, incluso hoy en día casi todo el mundo asemeja el término a ellos, sea correcto o no. Bando Nacional vs Republicano :( (la historia la escribe los que ganan). Por la otra parte eran el bando “Sublevado”, “Rebelde”, “Franquista” o “Fascista”.

    1. Hay dos momentos que los llama nacionales: cuando hablan los personajes, que ahí puedo entenderlo porque son personajes de la época y estaban en territorio fascista, y cuando lo habla la autora. Y lo que me chirría es cuando lo hace la autora. Por mucho que sea algo de la época, ya no estamos en esos años y me parece un error muy gordo que lo diga así.
      Ganara quien ganara la guerra, si el bando nacional fuera el franquista no hubiera habido Guerra Civil. Y no me parece tan difícil diferenciarlos en “franquista” y “republicano” si no te quieres mojar. Pero coño, si me escribes una novela sobre la España en la Guerra Civil y no te quieres mojar… O no la escribes o estás haciendo haciéndole un favor a uno de los bandos.

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