Malala, The Girl Who Stood Up For Education And Changed The World, by Malala Yousafzai

Estos días he estado yendo y viniendo de Burgos a León y a Madrid por cuestión de oposiciones. Me presento a las de secundaria y, durante estos días de estudio, repaso y demás, sólo me apetecía leer. Así que cogí uno de los libros que había comprado durante la Feria del Libro que, suspuse, me animaría para pensar en la educación con menos nervios y más ganas.

Malala 1
Título: Malala. The girl who stood up for education and changed the world.
Autor: Malala Yousafzai con Patricia McCormick
Editorial: Indigo
Precio: 14€
Páginas: 245

Sipnopsis:
Malala Yousafzai was only ten years old when the Taliban took control of her region. They said music was a crime. They said women weren’t allowed to go to the market. They said girls couldn’t go to school.
Raised in once-peaceful area of Pakistan transformed by terrorism, Malala was taught to stand up for what she believes. So the fought for her right to be educated. And on 9 Octobre, 2012, she nearly lost her life for the cause. She was shot point-blanck on her way home from school.
No one expected her to survive.
Now she is an international symbol of peaceful protest and youngest ever winner of the Nobel Peace Prize.
This is the remarkable story of a girl who knew form a young age that she wanted to change the world –and did. It will open your eyes to another world and will make you believe in hope, truth, miracles and the determination of one persona to inspire change.
_________________Traducido por mí ________________________
Malala Yousafzai sólo tenía diez años cuando los talibanes se hicieron con el control de su región. Dijeron que la música era un crimen, que las mujeres no tenían permitido ir al mercado, que las chicas no podían ir a la escuela.
A Malala, que había crecido en una pacífica área de Pakistan a la que el terrorismo transformaría, le habían enseñado a posicionarse ante sus ideales. Por lo que luchó por su derecho a tener una educación. Y el 9 de octubre de 2012 estuvo a punto de perder su vida por dicha causa. Le habían disparado a quemarropa mientras volvía a casa del colegio.
Nadie esperaba que sobreviviera.
Ahora es un símbolo internacional de la protesta pacífica y la ganadora más joven del premio Nobel de la Paz. Esta es la extraordinaria historia de la chica que sabía, desde muy joven, que quería cambiar el mundo y lo hizo. Una historia capaz de abrirte los ojos ante otro mundo y hacerte creer en la esperanza, la verdad, los milagros y la determinación de una persona para inspirar el cambio.

Opinión personal

Tenía pendiente este libro desde que salió en el telediario dicha historia y supe que habían escrito un libro sobre ella. No me esperaba –aunque ahora me parece muy obvio –que fuera ella su autora. Sin embargo, es un gran acierto y la razón por la que me ha dejado un boquete en el corazón, lleno de preguntas y de, como dice la sinopsis, de esperanza. Pero vayamos por el principio.

En este libro Malala nos presenta su tierra y sus costumbres desde un punto de vista joven pero no ingenuo. Es consciente de que no tiene los mismos derechos que los chicos que le rodean, pero que el hecho de que su padre celebrase su nacimiento con tanto bombo y platillo como si hubiera nacido hombre, ya la hace especial. Ella se cree especial por la manera en que ve cómo se tratan sus padres –de igual a igual –, por el cariño que le profesa su padre, fundador de la escuela para mujeres de Swat, por la carga simbólica que tiene el nombre de Malala de Maiwand –heroína local que luchó contra las tropas británicas en el siglo XIX –. Estas razones, entre otras, la llevan a encontrar valor para hablar y para potenciar su identidad y no dejarse llevar por las tradiciones que le parecen injustas.

A lo largo de los capítulos de este diario vemos cosas tan usuales como las disputas que tiene Malala con sus hermanos pequeños, las tontas peleas con su mejor amiga que nos recuerdan que es una chica que, aquí, seguiría en Primaria. También asistimos al paulatino cambio de una región que, tras un terrible terremoto y con un gobierno nacional corrupto, se halla a merced de los talibanes.

Descubrimos la importancia de los medios de comunicación. La dimensión social y política de poder tener una televisión en casa conectada con el resto del plantea. El poder de un programa radiofónico que, aunque ilegal, va calando poco a poco en la sociedad pakistaní. El valor de que los periódicos presten atención a lo que pasa en el mundo y permitan a sus habitantes alzar la voz para que puedan ser escuchados.

Veremos cómo cambian las escenas urbanas, de los niños de la calle –con sus diferentes circunstancias – a una ciudad vacía en el que los únicos chicos que salen, juegan a dispararse entre ellos y a cavar tumbas. Apreciaremos el color y la música que parecían inundar la casa de Malala en las visitas de los parientes y amigos –cuando los hombres hablaban de política en una sala y las mujeres se quitaban los velos en otra –, cuando lo único que entre por la puerta y las ventanas sea el miedo a que los talibanes entren en casa y les den “el paseo”.

La fuerza que acompaña a Malala durante este viaje es inmensa. Viene repleta de dudas, de deseos, de ánimo y del saber ver y comprender qué hay a su alrededor. Pero viene cargada de una ilusión que se transmite en las reflexiones de esta joven y a mí, personalmente, me animó mucho.

Al final del libro encontré varias páginas para la comprensión del texto y el trabajo acerca de varios temas que había allí, lo cual me parece una maravilla. Creo que este libro da mucho de sí en un aula, sobre todo para que apreciemos cosas que para nosotros son naturales y a veces un engorro, y para otros es una lucha constante, como el caso de la educación.

De hecho, yo pienso utilizarlo aunque, como me compré el libro en inglés, me tocará traducirlo para trabajarlo en clase de Lengua. Lo cierto es que también podría usarse para las clases de inglés, porque el nivel es de un B1. Hay algunas palabras que podrían buscarse en el diccionario, y otras que vienen en el libro por ser vocabulario pakistaní. Está en pasado y en primera persona, y la narración es sencilla y tranquila. Hace hincapié en algunos puntos, dando pie a Malala a reafirmarse sobre ciertas creencias, y permitiendo que el lector confundido pueda quedarse con lo importante.

La letra es, además, bastante buena y la edición de tapa blanda hojas algo gruesas hacen de él un volumen muy manejable, útil y bonito.

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