Literatura feminista a través de “La otra fantasía medieval”: mi experiencia como autora.

Hace tiempo que quería hacer esta entrada y abrir, ya de paso, la parte del blog que va acerca del proceso de escritura en sí mismo. Pero voy a empezar por el principio para aquellos que no sepáis qué es eso de La otra fantasía medieval. Si ya sabes de qué va el asunto, te puedes saltar el párrafo de abajo e ir a descubrir de qué hablo cuando escribo #Cosmogramenia en twitter.

A principios del año académico -que es como yo ubico los años, Nochevieja no me dice gran cosa desde que las navidades se usan para estudiar -se originó en twitter un debate acerca del uso de la violencia misógina como recurso narrativo para hacer el género de la fantasía medieval verosímil. La respuesta feminista fue clara contra eso y podría dedicarme a escribir páginas enteras, pero me quedo con la frase que mejor ilustra lo absurdo del argumento-es-que-tiene-que-ser-realista”: O sea, que como es fantasía medieval, puedes meter dragones pero no puedes dejar de ser machista porque eso no es verosímil. Todo muy lógico, sí. (También podríamos hablar de que la Edad Media es un periodo de mil años cuya representación en la ficción canónica suele ser aparecer a través de Inglaterra y Francia durante la guerra de los Cien años, pero voy a parar aquí porque me conozco cuando me motivo con estos temas).
Planteado el debate, una de las tripulantes de la Nave Invisible, Laura Morán, se decidió a hacer una convocatoria para hacer una antología de relatos de fantasía medieval feminista. Ese era el único requisito y el objetivo, demostrar que sí se podía… Si el autor realmente quería. Más tarde, se planteó que los autores cuyos relatos habían pasado el filtro podíamos contar nuestras peripecias y qué habíamos aprendido durante el proceso del relato y de ahí viene esta entrada: voy a hablaros del relato -sin spoilers, tranquilos – y de su carga feminista.

Zeugmirra actualidad
Ilustración de LOL que sirve como inspiración de la ciudad natal de los protagonistas. 

 

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¡Rompemos hiatus!

Vengo aquí a desempolvar el blog, porque llevo visitándolo con nostalgia durante este año y medio de descanso, y por fin me he decidido a retomarlo. He hecho examen de conciencia, de porqué no pude seguir tirando de él estos casi dos años y cuáles son mis razones para continuar. Y voy a contároslas.

No funcionó porque mi vida dio un giro de 180° y me encontré sin tiempo para nada. Que si hubiera sido una de esas personas que saben organizarse, bien, pero no, nunca lo he sido. Ahora empiezo a manejarme mejor. En la última entrada os comentaba que había empezado a estudiar un master en Michigan pero que quería seguir leyendo por placer. Bueno, eso no ha sido posible hasta hace poco, y el mayor fallo que tuve fue plantearme la misma rutina que cuando tenía tiempo. Siendo realistas, no puedo publicar una vez a la semana; si me exijo eso probablemente en cuanto pasen dos semanas mis buenos propósitos se volverán a estancar. Y sin embargo, una vez al mes me parece poco. Siento que tengo demasiadas ganas de contaros cosas, que los hilos de Twitter no dan  para tanto, así que voy a dejarlo en dos entradas al mes.

Ahora, ¿de qué voy a hablaros? Pues… De varias cosas. Este blog sigue tratando de literatura porque hablar conmigo es hablar de literatura.

 

Libros: Aquí irán dos tipos de libros. A veces ocurre que me gustan los libros de clase y bueno, aunque los haya leído todo rápido para hacer el examen correspondiente me apetece contaros qué tal son, por si os pica el gusanillo. Y por otro lado, los libros-hobby. Aquí hago un inciso porque os aviso que solo irán libros de autoras. Mi propósito este año es sumarme a la propuesta de “Leo autoras” así que solo os reseñaré de ellas. Más adelante expondré las razones que me llevan a ello, pero las cosas de una en una

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Esta la página de libros de mi Bullet Journal.

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Escritores: No sé si os he contado que escribo o que me peleo con el Scrivener para que los borradores que salen de ahí no les arranquen los ojos a mis lectores betas. El tema es que este último año me he paseado mucho por otros blogs con consejos para escritores y he aprendido mucho de ellos. De ellos, de los cursos de escritura en los que estoy y de mi propio proceso de escribir. Así que, por un lado, pensé que sería interesante el aportar mi granito de arena y, por otro lado, reforzarme a mí misma las ganas que tengo de cumplir ese sueño que, durante un tiempo, casi llegué a olvidar por creerlo inalcanzable.

 

maquina-de-escribir

 

Autora: Tengo también pensado hablar de mí, porque bueno, para algo es mi blog y porque siempre me resulta enriquecedor conocer a la persona que está detrás de las entradas que leo. Probablemente estas sean las menos, pero aquí me gustaría hablaros de asuntos como los proyectos que tengo, eventos a los que asisto -que sean pertinentes al blog, pero soy un ser bastante monotemática, así que no os preocupéis de eso-, cosas que aprendo que por motivos temáticos no entran en las categorías anteriores…

 

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Este es el cartel del 2014 de mi evento favorito. 

 

En fin, eso es todo. Como veis, estoy perfeccionando el arte de ir directa al grano. Espero teneros conmigo en este nuevo viaje, aunque antes de marchar me gustaría preguntaros sobre una duda que tengo. ¿Creéis que es buena idea que deje el nombre del blog tal cual está -no el de la barra de direcciones, sino lo de Desde Macondo a Nunca Jamás – o que mejor cambie mi nombre, para que sepáis quién demonios soy?

Y ahora sí: ¡pasad un buen día y una gran semana!

Tres, dos, uno… ¡Acción!

Creíais que había desaparecido, ¿verdad? Que una de dos, o me había olvidado del blog o estaba disfrutando de unas vacaciones enormemente largas. En realidad, ni lo uno ni lo otro, más bien todo lo contrario.

Mis vacaciones se han ido en un suspiro. El primer miércoles de septiembre ya tenían los libros de las oposiciones encima de la mesa y todo lo que hice aquella semana fue sacar fuerzas para leer aquellos temas y estudiarlos. Lo único que me apetecía era coger un libro y leer y olvidarme de todo. Después lo reseñaría y sería como sentirse libre. Pero no podía ser. Tenía que seguir estudiando, aunque sabía que tampoco iba a poder dejar de leer y que era bueno que siguiera con el blog. Así que busqué una solución.

Y la solución, obviamente, fue dejar libros reseñados en la recámara. Este año voy a leer con más calma y lo de quedarme toda la noche leyendo, me da que se acabó. Sin embargo, de esta manera, podrá seguir habiendo cuatro reseñas por mes, y evitar que las oposiciones terminen con lo que precisamente me anima a estudiarlas. Al fin y al cabo, cuando llegue el último volumen es todo literatura ^^.

Y, ¿qué os tengo preparado para este año? (Sí, soy de las personas que cambian de año en septiembre). Pues un poco de todo. Sigo atreviéndome con lo que antes dejaba de lado; me he vuelto más exigente con el género fantástico, quizás menos reacia con el realista, y más enamorada de la ciencia ficción. Este año, además, he tenido que dejar la academia de inglés, así que leer libros en ese idioma es más que necesario para no olvidarlo.

Ando investigando cómo hacer reseñas de antologías poéticas, que el año pasado se quedaron en el tintero algunos libros repletos de versos. Y, como siempre le pasa a mi cabeza cuando tiene cosas importantes que hacer, se me ha ocurrido darle forma a una nueva sección del blog. Por supuesto, esto es sólo un avance, un trailler de lo que irá viniendo poco a poco para formar parte de La brújula desimantada.

Por ahora, he decidido seguir manteniendo los domingos como día de publicación, aunque es una decisión que no tenía de todo clara. Así que, hasta dentro de unos días. Y preparáos para la sorpresa del próximo día: parecerá que nuestra brújula ha perdido totalmente el norte :)

Volviendo a las andadas.

Lo sé, no es domingo, hoy no toca entrada. Y eso que llevo dos meses sin actualizar. Dos meses de verano en los que ya podría haber avisado que me iba de vacaciones. Pero es que en realidad, nunca me fui de vacaciones. Es más, aún no sé qué es eso.

Para empezar porque yo las vacaciones las tengo asociadas con la lectura. Y triste es la cosa que durante este tiempo poco me ha servido para leer. A cambio, he terminado el máster (¡hurra!), me he sacado el carnet de conducir, he hecho un par de exámenes oficiales de inglés, he estado trabajando -sin remuneración, que esto lo hacemos por amor al arte- en un evento de ocio alternativo en mi ciudad, he disfrutado de otro evento similar en León, he hecho un curso de verano (de esos cuyas horas se traducen en puntos para oposiciones) y he asistido a un congreso internacional de profesores de español.

Han sido dos meses de no parar, y en teoría este mes debería estar tranquila e irme de vacaciones a la conchinchina; pero no, tengo que darle clases a un alumno y aunque es magnífico eso de tener trabajo, me apetece mucho que llegue septiembre e irme por ahí unos días.

Por suerte, ya he vuelto a casa y eso significa que tengo tiempo para mí. Tengo tiempo para leer algunos enormes tomos en inglés que durante el curso se me atascan más, algunos clásicos que requieren una dedicación que durante el resto del año me cuesta más conseguir. Sin embargo, hasta que no encuentre una buena edición de Guerra y Paz, tengo una serie de libros apuntados para este verano, además de los que se han ido sumando estos meses.

Por una parte tengo el cómic de El Vosque, aunque el primero me lo leí según lo compré en el Level Up León; y algunos cómics de Batman que he pillado en la biblioteca, pues después de ver las películas de Christopher Nolan me ha entrado mucha curiosidad. Como veis en la columna de la derecha, tenía tres libros pendientes que ya habían llegado a casa, pero que aún no había leído. Las nuevas aventuras de Veronica Mars por Rob Thomas, el creador de la serie homónima, y la primera novela de George R.R. Martin son los dos ejemplos más golosos, porque el otro título lo adjunté más por curiosidad que por otra razón.

Lo siento, el género romántico no es mi favorito, aunque junto a Vampire Academy también tengo Winter’s tale, que es un señor tomo en inglés, que pensaba leer este verano hasta que me enteré que Brent Weeks publicará el tercer libro de la saga de Lightbringer y soy demasiado fan para no comprarla en inglés y leérmela en cuanto me llegue (un tomo que supongo que será tan gordo como el anterior o más).

En tema de clásicos, planeo leer algo en español, porque una cosa es leer para clase y otro para ti, y aquí leo para mí; aunque aún no me decido por qué libro. Y mientras voy dudando si empezar con Madame Bovary -maldito Pennac y su amor por ella -o El conde de Montecristo.

Si tenéis alguna sugerencia, hablad ahora o al menos no os calléis para siempre. Sí que me han dicho de dejarme la saga del Juego de Ender, pero que no sea por ideas. Que ahora que tengo tiempo, es casi lo que más me apetece hacer -salir a disfrutar del buen tiempo no, porque esto es Burgos y eso no existe -.

En otras palabras, ¡nos vemos el domingo!